12 de agosto de 2008

Girare en tu inconsciente


GIRARÉ EN TU INCONSCIENTE


Si es que hubo una vez en la historia
en que Dios nos dio la mano
y por sorpresa, ahí estuvimos
sin saber qué hacer, pero presentes.
Y hablabas como si fueras sabio,
y yo atenta, niña sorprendida de tu ser
un instante más tarde enamorada por fin
y en vano el intento de mostrarme como ayer.
Quise enseñarte mi costado más perfecto
pero eras Dios llenándome la soledad.
Di todo por ser guía en tu camino,
dibujante del destino, un esbozo en tus recuerdos,
aún un solo pensamiento, poco amor si es lo que puedes.
Y para ti fue más importante razonar.
Pero sé que mis batallas seguirán en tu silencio
aunque el mundo se nos caiga,
o hasta si tocas el cielo
mi amor triunfará y allí estaré.
Sé que mi voz girará en tu inconsciente,
mientras duermas, mientras pienses,
cuando hables, cuando intentes
dirigir tus pies al frente.
Si aquí sobrevivo a tu alma fría, indiferente
a cada día más ausencia,
más distancia y menos suerte
es que quiero convencerte de que puedo ser más fuerte.
Y aunque sea tarde yo diré que siempre hay tiempo
de que entiendas, de que vuelvas
sin disculpas ni argumentos
a ser escudo contra el viento.
Si vivo de anhelos, y en mi mente, tú presente,
es señal de fiel creencia
en tenerte un día al frente
sin reproches, extenderé mis brazos
y mi voz, de verdad, te dirá incansablemente

“Quédate, y ya no sólo en mi inconsciente”.


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28 de julio de 2008

Piel con piel


PIEL CON PIEL
.


Lo primero fue tu voz.
A la par, lo que decías.
De eso, tus verdades.
Y de ellas, historia y sueños.
Fue suficiente.

Lo que resta es la coincidencia.

Son tus ojos y los míos
encontrados en el tiempo.
Es tu piel y es la mía
enteradas del destino.
Es tu vida y es la mía
cara a cara en este mundo…

Déjame entrar en tu pequeño universo…
(pero el real)


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En su regazo

EN SU REGAZO

No lo buscó, pero él llegó.
Cada noche estaba ahí. La observaba con dulzura mientras ella se desvestía. Y se ocupaba de no dejar escapar ningún detalle. Música, luz tenue, sábanas de seda y alguna nueva fantasía. Siempre encontraba el modo de que ella lo sintiera cada vez más indispensable. Y causaba efecto. Era suya, sólo de él. La mantenía deseosa de que apareciera la luna. Eso anunciaba el inicio de dos desvelos por amarse más.
Ella se desvestía, y él se acercaba por detrás. Rodeada en sus brazos, ya no había salida. Sus cuerpos desnudos se hacían una sola piel…
Hasta que amanecía y las pasiones se guardaban a la espera de una próxima vez.
En su regazo, él dormía convencido de que ella era la luz, verdad, ternura y completa perfección.

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Promesa


PROMESA

Dame tu mano
haremos estragos del dolor
y serás feliz
casi sin darte cuenta.
Te doy mi vida
Y viviremos lo que sea.
Dame la tuya
Y viviré lo que quieras.

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